Tan cerca y tan lejos...

sábado, 30 de julio de 2011

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En la noche que me envuelve
negra como un pozo insondable
daré gracias al dios que fuere
por mi alma inconquistable
en las garras de las circustancias.
No he gemido, ni llorado
ante las puñaladas del azar.
Si bien he sangrado ,jamás me he postrado
más allá de este lugar de ira y llantos,
acecha la oscuridad con su horror ...

No obstante la amenaza de los años me haya,
y me hayará ...sin temor.
Ya no importa cual recto haya sido el camino,
ni cuantos castigos lleve a la espalda,
Soy el amo de mi destino , 
soy el capitán de mi Alma.

Doy gracias al dios que fuere,
por mi Alma inconquistable ,
Soy el amo de mi destino , 
soy el capitán de mi Alma.

miércoles, 6 de julio de 2011

Buen viaje y hasta nunca

¿Nunca has pensado en un sitio donde siempre has querido estar? Allí donde poder ir y olvidarte de tus problemas. Un destino en el que lograrías ser feliz.

Yo siempre he pensado que tendría que haber un sitio así para mí, pero cuando después de mucho tiempo buscando ese lugar no aparece, te replanteas las cosas.
¿Por qué quiero encontrar ese sitio? ¿No sería mejor dedicar mis esfuerzos a ser feliz donde estoy ahora, y tal y como soy ahora?
Sin embargo, sí que he encontrado un destino…

Es un lugar muy simbólico para mí. No hace falta explicar con gran detalle el significado que le doy a la luna. Es aquello que veo cada día, y que sin embargo sé que es inalcanzable. El lago de los sueños… es por aquellos sueños que sabes que no pueden ser realidad.

Pues ese es mi destino. Pero este no es un destino como el que he explicado al principio de la entrada. En este sobre no iré yo; en el meteré todas mis penas, la tristeza, y los sinsentidos que no merecen la pena, para mandarlos bien lejos. En concreto, para mandarlos a ese lugar en el que sé que no podré estar nunca. Así me asegurare que si algún día la tristeza vuelve a llamar a mi puerta, dentro no habrá penas para abrirla, y se tendrá que volver por donde ha venido.

Pero no me olvido de ellos, no me olvido del pasado. Todo lo que se va en ese sobre para nunca más volver lo tendré bien presente, para aprender de ello y que la próxima vez sea yo el que vaya un paso por delante.


Yo me propongo ser feliz sí o sí. Con lo que tengo a mi alrededor, y con la gente que realmente me aprecia. ¿Qué hacer con las cosas que me impiden ser feliz, o con la gente que me hace daño? Paso de todo. No merece la pena perder ni un segundo echándoles nada en cara o discutiendo con ellos.

A partir de ahora, disfrutaré de lo que tengo. Si una tarde de piscina y cartas me hace estar feliz, sonreiré y le demostraré al mundo que lo estoy. Si hartarme a ver videos de momentos felices hace que el estómago se me llene de mariposas cada vez que lo doy al play, ¿Por qué no iba a disfrutarlo?.
Ahora sí que tengo claro lo que quiero.

Adiós tristeza. Bienvenida Felicidad.

viernes, 1 de julio de 2011

Luna

Aprovecho para escribir esto en estos momentos, ya que ahora es “de noche” y he podido ver algunas cosas.

Todos tenemos altibajos en nuestra vida…momentos en los que estas mejor, y otros en los que estas peor. Siempre preferimos los primeros, y en ese momento creemos estar en nuestra nube, y que nadie nos va a quitar nuestro sol. Sin embargo irremediablemente el sol siempre se va, y en ese momento la felicidad se rompe en mil pedazos. Pensamos que nos hemos quedado sin nada, que ya nada va a ser lo mismo…y sí es cierto, a lo largo de nuestra vida ocurren cosas que la cambian e irremediablemente no se puede dar marcha atrás.

Siempre se va el sol, eso es innegable. Pero también es cierto que tras el sol siempre aparece la luna. Menos cálida, menos brillante y llamativa…y al principio no tiene ni punto de comparación con el sol. Con nuestro añorado sol….

Sin embargo, a medida que pasa el tiempo somos capaces de levantar la cabeza, salir del agujero en que nos habíamos metido, y mirar al cielo. Y es entonces cuando vemos la verdadera  belleza de la luna. Ha estado siempre ahí, a nuestro lado, pero el sol no nos dejaba verla…sus rayos nos cegaban. Es solamente cuando se va el sol cuando podemos ver lo bonita que es la luna. Y a diferencia del astro rey, no se limita a ofrecernos unos rayos de luz que nos pueden dar la felicidad efímera. La luna nos deja mirarla directamente, contemplar su belleza sin miedo a quedarnos ciegos, e incluso llegar a desear  que el sol se mantenga en las sombras para que siempre sea de noche.

A pesar de todo, solemos ser muy injustos con la luna. Ella siempre tiene una cara oculta, que no podemos ver…y esto nos hace tener miedo. Sin embargo, y aunque puede que nunca lleguemos a darnos cuenta de ello, la cara oculta de la luna es exactamente igual que la que podemos ver. Pero quizás es esto, el miedo a lo desconocido, lo que hace que cada vez que vemos  los primeros rayos del alba volvamos a olvidarnos de la luna, y a soñar con el sol. De nuevo nuestro sol…

Y de nuevo las dudas… y la pregunta es, ¿qué queremos realmente? 
Sol y Luna son incompatibles. Nos vemos obligados a elegir. Pero, ¿de verdad podemos elegir?
La cabeza nos obliga a decantarnos por la luna…siempre a nuestro lado…siempre tan cercana…y el corazón nos inclina hacia el sol…tan cálido…y capaz de desaparecer durante un tiempo, pero cuando vuelve siempre se hace con el protagonismo en nuestra vida…
Y es entonces cuando nos damos cuenta de que la pregunta se reduce a: ¿Puede la cabeza engañar al corazón?

Yo soy débil, y posiblemente fracasaré en mi intento. Es más, posiblemente desee fracasar. Pero a pesar de todo me propongo echar el toldo a mi vida, y ocultar ese sol que no hacía sino evitar que pudiera ver otras cosas.
Insisto una vez más, seguro que fallaré….

Pereza y Dani Martín - Aquella Tarde