Por fin. Por fin encajaban todas las piezas. Había imaginado todas las posibles formas de encajar el puzle, y todas sus posibles soluciones. Sin duda, esta era una de las opciones. Incluso la más probable, aunque el nunca lo quiso reconocer. Sin embargo, había pasado tanto tiempo desde que comenzó con el rompecabezas, que su posible reacción ante semejante descubrimiento se había visto alterada paulatinamente.
Si hubiese tenido la solución al instante, las cosas en su vida habrían sido muy distintas. Y es que al fin y al cabo, no fue el puzle, fue su empeño en resolverlo, lo que había marcado el rumbo de su vida.
¿Y ahora qué? Las respuestas le daban una perspectiva que le resultaba muy familiar. En al medida en que te resulta "familiar" algo que llevas grabado a fuego debajo de la piel. Sin embargo, esta vez era distinto. Porque esta vez no era él el protagonista...sino alguien que le importaba más que su propia vida.
Era consciente, debía actuar como le hubiese gustado que actuasen con él...si pudiera explicar las grandes similitudes que compartían. Pero no podía explicárselo...porque no le gustaría que se lo hubiesen explicado a él, si las cosas hubiesen ocurrido de otra manera...
Esa búsqueda le había hecho diferente, y sin embargo había terminado como solía terminar todo antes del cambio. Tal vez la solución sería volver a ser como era antes de descubrir ese puzle. Pero ese extraño al que ya no reconocía, jamás se hubiese atrevido a escribir esto...
Entonces se dio cuenta, no había marcha atrás. Y lo que es peor, se dio cuenta de que, esa otra persona, tampoco podía regresar.
Había descubierto la incógnita. Pero en la búsqueda se había endeudado tanto, que la solución ya no merecía la pena.
Tan cerca y tan lejos...
miércoles, 21 de diciembre de 2011
sábado, 15 de octubre de 2011
¿Por qué?
¿Por qué? ¿Por qué todo tiene que ser así?
Se dice que si quieres, si lo intentas, si te arriesgas, puedes conseguir las cosas. También se dice que si realizamos buenas acciones, si nos portamos bien con los demás, la vida nos lo devuelve. No me lo creo. Ya no.
Cuando una vez tras otra la vida lo único que te devuelve son malas experiencias…es muy difícil mantener la esperanza. Yo creo que tampoco pido tanto, solamente comprensión. Comprensión para que los demás entiendan como me siento, que entiendan mis intenciones, y que sepan apreciar cuándo son buenas y mi única intención es ayudar. Pero sobre todo pido la comprensión para mí mismo, para poder entender porque recibo ese trato. Quizás me lo merezca, no lo niego…pero me gustaría entender por qué me lo merezco.
Y es que ya estoy harto. Harto de las noches sin poder dormir, porque la cabeza no me deja. Harto de no poder concentrarme en otras cosas, porque siempre tengo lo mismo en la cabeza. Y sobre todo harto de esos pensamientos que están conmigo día y noche, que me hacen pensar, pensar y pensar sin llegar a entender nunca. Y que por ello nunca puedo dejarlos de lado. Puedo disimular, y hay acciones que me dan esperanzas de que las cosas van a cambiar…supongo que esos son los únicos instantes de los últimos meses en los que he podido ser feliz. Y en el fondo son eso, pequeños detalles, pero que a mí me alegran la vida. (una sonrisa, una palabra, un gesto…una actitud. O un interés por mí que me hace pensar por un momento que yo también le importo, aunque sea una millonésima parte de lo que me importa a mi).
Y de eso es de lo que me he cansado, de solo poder ser feliz durante unos breves instantes y que, desgraciadamente, mi felicidad siempre termine correspondida con odio. Supongo que la única solución para poder ser feliz es olvidarme de esto. Y para ello, una vez que lo he intentado todo, creo que la única solución que me queda es cortar de raíz. Lo que nunca quería hacer. Lo que NO PUEDO HACER, porque no me veo con la suficiente fuerza de voluntad y sé que si finalmente lo hago será la decisión de la que más me arrepienta en toda mi vida. Pero quizás la única solución para en un futuro muy muy lejano poder decir que soy capaz de vivir sin tener esto en la cabeza cada segundo de mi vida, y poder quizás, ser feliz.
sábado, 30 de julio de 2011
46664
En la noche que me envuelve
negra como un pozo insondable
daré gracias al dios que fuere
por mi alma inconquistable
en las garras de las circustancias.
No he gemido, ni llorado
ante las puñaladas del azar.
Si bien he sangrado ,jamás me he postrado
más allá de este lugar de ira y llantos,
acecha la oscuridad con su horror ...
No obstante la amenaza de los años me haya,
y me hayará ...sin temor.
Ya no importa cual recto haya sido el camino,
ni cuantos castigos lleve a la espalda,
Soy el amo de mi destino ,
soy el capitán de mi Alma.
Doy gracias al dios que fuere,
por mi Alma inconquistable ,
Soy el amo de mi destino ,
soy el capitán de mi Alma.
negra como un pozo insondable
daré gracias al dios que fuere
por mi alma inconquistable
en las garras de las circustancias.
No he gemido, ni llorado
ante las puñaladas del azar.
Si bien he sangrado ,jamás me he postrado
más allá de este lugar de ira y llantos,
acecha la oscuridad con su horror ...
No obstante la amenaza de los años me haya,
y me hayará ...sin temor.
Ya no importa cual recto haya sido el camino,
ni cuantos castigos lleve a la espalda,
Soy el amo de mi destino ,
soy el capitán de mi Alma.
Doy gracias al dios que fuere,
por mi Alma inconquistable ,
Soy el amo de mi destino ,
soy el capitán de mi Alma.
miércoles, 6 de julio de 2011
Buen viaje y hasta nunca
¿Nunca has pensado en un sitio donde siempre has querido estar? Allí donde poder ir y olvidarte de tus problemas. Un destino en el que lograrías ser feliz.
Yo siempre he pensado que tendría que haber un sitio así para mí, pero cuando después de mucho tiempo buscando ese lugar no aparece, te replanteas las cosas.
¿Por qué quiero encontrar ese sitio? ¿No sería mejor dedicar mis esfuerzos a ser feliz donde estoy ahora, y tal y como soy ahora?
Sin embargo, sí que he encontrado un destino…
Es un lugar muy simbólico para mí. No hace falta explicar con gran detalle el significado que le doy a la luna. Es aquello que veo cada día, y que sin embargo sé que es inalcanzable. El lago de los sueños… es por aquellos sueños que sabes que no pueden ser realidad.
Pues ese es mi destino. Pero este no es un destino como el que he explicado al principio de la entrada. En este sobre no iré yo; en el meteré todas mis penas, la tristeza, y los sinsentidos que no merecen la pena, para mandarlos bien lejos. En concreto, para mandarlos a ese lugar en el que sé que no podré estar nunca. Así me asegurare que si algún día la tristeza vuelve a llamar a mi puerta, dentro no habrá penas para abrirla, y se tendrá que volver por donde ha venido.
Pero no me olvido de ellos, no me olvido del pasado. Todo lo que se va en ese sobre para nunca más volver lo tendré bien presente, para aprender de ello y que la próxima vez sea yo el que vaya un paso por delante.
Yo me propongo ser feliz sí o sí. Con lo que tengo a mi alrededor, y con la gente que realmente me aprecia. ¿Qué hacer con las cosas que me impiden ser feliz, o con la gente que me hace daño? Paso de todo. No merece la pena perder ni un segundo echándoles nada en cara o discutiendo con ellos.
A partir de ahora, disfrutaré de lo que tengo. Si una tarde de piscina y cartas me hace estar feliz, sonreiré y le demostraré al mundo que lo estoy. Si hartarme a ver videos de momentos felices hace que el estómago se me llene de mariposas cada vez que lo doy al play, ¿Por qué no iba a disfrutarlo?.
Ahora sí que tengo claro lo que quiero.
Adiós tristeza. Bienvenida Felicidad.
Adiós tristeza. Bienvenida Felicidad.
viernes, 1 de julio de 2011
Luna
Aprovecho para escribir esto en estos momentos, ya que ahora es “de noche” y he podido ver algunas cosas.
Todos tenemos altibajos en nuestra vida…momentos en los que estas mejor, y otros en los que estas peor. Siempre preferimos los primeros, y en ese momento creemos estar en nuestra nube, y que nadie nos va a quitar nuestro sol. Sin embargo irremediablemente el sol siempre se va, y en ese momento la felicidad se rompe en mil pedazos. Pensamos que nos hemos quedado sin nada, que ya nada va a ser lo mismo…y sí es cierto, a lo largo de nuestra vida ocurren cosas que la cambian e irremediablemente no se puede dar marcha atrás.
Siempre se va el sol, eso es innegable. Pero también es cierto que tras el sol siempre aparece la luna. Menos cálida, menos brillante y llamativa…y al principio no tiene ni punto de comparación con el sol. Con nuestro añorado sol….
Sin embargo, a medida que pasa el tiempo somos capaces de levantar la cabeza, salir del agujero en que nos habíamos metido, y mirar al cielo. Y es entonces cuando vemos la verdadera belleza de la luna. Ha estado siempre ahí, a nuestro lado, pero el sol no nos dejaba verla…sus rayos nos cegaban. Es solamente cuando se va el sol cuando podemos ver lo bonita que es la luna. Y a diferencia del astro rey, no se limita a ofrecernos unos rayos de luz que nos pueden dar la felicidad efímera. La luna nos deja mirarla directamente, contemplar su belleza sin miedo a quedarnos ciegos, e incluso llegar a desear que el sol se mantenga en las sombras para que siempre sea de noche.
A pesar de todo, solemos ser muy injustos con la luna. Ella siempre tiene una cara oculta, que no podemos ver…y esto nos hace tener miedo. Sin embargo, y aunque puede que nunca lleguemos a darnos cuenta de ello, la cara oculta de la luna es exactamente igual que la que podemos ver. Pero quizás es esto, el miedo a lo desconocido, lo que hace que cada vez que vemos los primeros rayos del alba volvamos a olvidarnos de la luna, y a soñar con el sol. De nuevo nuestro sol…
Y de nuevo las dudas… y la pregunta es, ¿qué queremos realmente?
Sol y Luna son incompatibles. Nos vemos obligados a elegir. Pero, ¿de verdad podemos elegir?
La cabeza nos obliga a decantarnos por la luna…siempre a nuestro lado…siempre tan cercana…y el corazón nos inclina hacia el sol…tan cálido…y capaz de desaparecer durante un tiempo, pero cuando vuelve siempre se hace con el protagonismo en nuestra vida…
Y es entonces cuando nos damos cuenta de que la pregunta se reduce a: ¿Puede la cabeza engañar al corazón?
Yo soy débil, y posiblemente fracasaré en mi intento. Es más, posiblemente desee fracasar. Pero a pesar de todo me propongo echar el toldo a mi vida, y ocultar ese sol que no hacía sino evitar que pudiera ver otras cosas.
domingo, 26 de junio de 2011
Psicópata
Siempre que oímos esta palabra nos viene a la cabeza un criminal, un asesino en serie sin escrúpulos. Alguien que merece ser apartado de la sociedad.
Sin embargo…a mí me gustaría, en cierto modo, ser un psicópata.
Alguien que padece psicopatía no siente remordimientos. ¿Acaso no sería genial saber que puedes tomar cualquier decisión teniendo la certeza de que luego no te arrepentirás? Saber que pase lo que pase no pensarás que has cometido un error y te sentirás mal por ello…
Otro síntoma es la insensibilidad; falta de sentimientos. Siendo así, nadie podría herirte. Serías psicológicamente inmortal, por así decirlo. Y los males de la cabeza…o del corazón, son sin duda los que más duelen. Podrías huir del dolor que provoca el rechazo, la falta de cariño, o de la decepción que sientes cuando esperas más de una persona de lo que realmente obtienes….
Es cierto que no podrías sentir muchas cosas maravillosas de la vida…pero también te ahorrarías muchísimo dolor. Y a pesar de todo serías feliz, ya que un psicópata no sabe lo que se pierde. ¿Acaso no es esto lo más importante de la vida?
Ser feliz….
Sí, sin duda sería genial poder ser un psicópata. Sin embargo, es otra cosa que yo no podré conseguir. Podría considerarse otro fracaso más. Y es que yo sería incapaz de ser un psicópata.
¿Los motivos? Otro síntoma de un psicópata es la falsedad o falta de sinceridad. Creo que sería incapaz de mentir a alguien a quien quiero. Se supone que si aprecias a una persona confías en ella, y si le mientes… ¿dónde queda esa confianza? No, no podría hacerlo.
También se caracterizan por un comportamiento malicioso y manipulador. Y yo odio ver sufrir a las personas, a si que mucho menos sería capaz de hacerles daño o de utilizarles para mi propio beneficio. Tampoco sería capaz de manipular a alguien en el sentido de cambiar su forma de ser. Si quieres a alguien, debe ser con todos sus defectos.
Esto son cosas que no podría cambiar, y que tampoco querría hacerlo. Sin embargo, hay otro motivo por el que no puedo ser un psicópata. En esta ocasión es algo que me gustaría cambiar de mí, pero que por más que me esforzase no podría. Y es que un psicópata se caracteriza también por su actitud impulsiva.
Poder tomar decisiones al instante te ahorraría muchas noches en vela dándole vueltas a la cabeza, pero si cambiase esto moriría yo, tal y como soy ahora. Y es que si algo me caracteriza es mi indecisión. Así soy yo. Cuando no estoy dudando que hacer, me estoy arrepintiendo por algo que no he hecho. Y una y otra vez así, como la pescadilla que se muerde la cola.
Por lo tanto, mis deseos de ser un psicópata no son más que eso…anhelos de psicopatía. Y un nuevo fracaso.
¿Conclusión? Mundo: ∞ + 1; Yo: 0
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
